martes, 16 de julio de 2013

Siempre he pensado en los finales felices solo existen en "los cuentos de hadas", como si fueran una utopía, algo imposible o mismamente una fantasía. En verdad nada tiene un fin, a nada le llega su final (feliz o no feliz) porque todo vuelve a empezar y si no es por el tiempo es por necesidad.Si todo estuviera escrito y todo tuviera un final entonces nuestro día a día y nuestra vida no tendría encanto en absoluto.. seria estar esperando a que pasen los días, las semanas y los meses, sin ningún tipo de ganas por nada, porque sabríamos que toda nuestra vida esta ya programada y que no podemos hacer nada para remediarlo.
Nada es para siempre pero no debemos tampoco dejar de experimentar cosas, situaciones y deseos porque hay que vivir el día a día e intentar ser cuanto mas felices mejor. En invierno salir a esquiar, hacer muñecos de nieve, ir a la cabaña de una montaña y pasar las tardes al lado de la chimenea mientras escuchas tu canción favorita y te tomas un chocolate mientras ves la nieve caer desde la ventana. En primavera ir sola o acompañada al campo de pic-nic y disfrutar de las flores, los olores y la frescura que todo ello requiere. En verano disfrutar del calor de la noche y salir a la playa y notar la arena en tus pies, el viento soplándote la cara y sin preocupaciones ni cargos. Y en otoño.. no hay nada como ir a un bosque de pinos y oír como las ojas al viento hacen una preciosa melodía...