sábado, 22 de abril de 2017

Ya no hay lágrimas que recorran mi almohada por las noches, ya no hay razón por la que quiera ser feliz, no hay nada que me produzca motivación. Este mundo no se pierde nada si hay una persona menos, noto que me consumo y ni si quiera puedo ahorrarme el ser vista, de existir.
No logro desatarme de estas cadenas de recuerdos que no me dejan correr, ni de estas alas que hierro que no me dejan volar, ni de el bozal que me impide gritar. ¿Será más fuerte la razón que el corazón?, ¿Será más fuerte lo que siento que lo que quiero? Por qué estas dudas, por que tantas... Quiero una respuesta, pero no la encuentro.
Sigo mi propio camino para no perderme pero lo único que hago es dar vuelvas y vueltas sin llegar a ningún sitio, no espero a nadie y tampoco creo que nadie me espere a mi... y si hay alguien, cuando me busque, no me encontrará.

Entre el miedo, la oscuridad y el dolor hay una luz blanca que debes de seguir para llegar a la felicidad, donde hay gente querida, y es un mundo mejor... Llegare a el, pero para acabar con todo tengo que ir donde empezó todo, en ella. Corazón de hierro, corazón de hielo, corazón de piedra que fría la sangre lleva.